Hay un síndrome que aparece en mucha gente cuando su banda favorita -que lleva ya un largo camino recorrido – empieza a sacar pestiños. El síndrome se manifiesta cuando uno no duda en tragarse ruedas de molino con forma de canción. Cuando esos tíos ya no molan, ya no aportan nada fresco a tus oídos, cuando su presencia ya no es de obligada atención, cuando se les presta atención en (casi) todos los medios, en ese momento, aparecen por generación espontanea unas huestes de fans recalcitrantes, capaces de defender antológicos coñazos o reformulaciones inesperadas que acaban en abortos musicales.
Hay que entender que para el fan que ha crecido con esa banda es muy duro aceptar la realidad. Póngase en su lugar, posiblemente este muchacho creció imitando a esos sujetos, marcándose sus solos con el palo de la escoba. Es muy jodido aceptar que aquellos tíos que te inspiraron con su música, que te ofrecieron un gran placer para tus oídos y tu corazón, no sean más que una panda de ricos subidos a un mastodonte tan grande que ya no se puede parar. Para muchos es un ataque directo a su autoestima el decir públicamente que su banda favorita no es más que puta mierda a día de hoy.
En mi caso he vivido ya varios casos de grupos que me flipaban y ahora ejercen de caricaturas de sí mismos. No queda sino resignarse y aceptar que la vida es dura. Es también reseñable que, si hay algún mundo de la cultura popular de nuestros días, donde se valora más al artista muerto, es en el mundo de la música. No se trata más que de un filtro para prevenir el despeñamiento del futuro mito. ¿Qué mierda estaría haciendo Kurt Cobain en este momento? ¿Sería todavía digno de nuestro respeto? Es más que probable que hubiera un amplio sector que defendiera lo que el bueno de Kurt hace ahora…
Hagamos un poco de música ficción
El bueno de Kurt, que se parece en estos días más a Kiko Veneno que al Kurt de melenita rubia y cara de llevar el peso del mundo, lleva publicados siete.. no,.. ocho álbumes…( en el fondo da igual), compadrea con Sting, Rod Stewart y otros puretillas en una de las mesas de dinosaurios de los MTV Awards, luego reinterpretará en clave grungera –que es el sonido que le da de comer- un clásico de los Rolling Stones cuando eran una banda de rock y no un montón de momias de gira. Obviamente la interpretación es fabulosa –es lo que dan las tablas- pero seguro que es un dueto con la Lady Gaga o los Black Eyes Peas de turno. La realidad supera a la ficción…
O quizás Kurt, promocionando su séptimo u octavo álbum, ¡que más da! Ha decido dar una vuelta de tuerca al sonido de su banda – de la que es el único miembro original que queda- y el dinosaurio se sustenta con un montón de músicos –mercenarios que le han dado un “toque más atmosférico y experimental a su música” Es decir lo mismo de siempre pero con tecladillos camela, que le dan un toque más pop…(sigh!) o un tremendo tostón electroambientdubhousecosmicotrance en el que el management de la compañía ha sudado sangre para darle salida comercial a semejante engendro.
Ante tamaña manera de tocar fondo, el fan medio tendrá que mirarse al espejo y tomar una decisión: Ora defenderé lo indefendible, ora intentaré aceptar, con la mayor de las resignaciones que cualquier tiempo pasado fue mejor y que gustirrinin me hubiera dado ver a mis favoritos en sus días de gloria.
El ejemplo de R.E.M estos últimos días me parece encomiable y no dudo en apostar que estos sí que entierran el hacha de guerra. Otros, en cambio se dedican a hacer tremendos ridículos que se justifican de maneras vergonzosas; solapando que el único interés es que vosotros, ingenuos fans, sigáis comprando la reedición en SACD DVD91.1 remasterizado por su puta madre; y otros ignomininiosos pecados cometidos por las bandas acabadas y la industria musical.
Por ello que muchos músicos asustados por la espantosa perspectiva de envejecer mal deciden poner fin a su vida antes de defraudar. En general la maniobra es perfecta pero te cuesta la vida. ¿Qué podría salir de la garganta de Amy Winehouse en 15 años? Cuando fuera un horror reconstruido como Cher, llena de tatuajes mohosos y con una voz derretido por las drogas ya no habría “rehab” posible ¿Qué dirían Jim Morrison cuando le propusieran tocar en Benidorm como hicieron parte de sus compañeros hace unos años? ¿Qué ataque de epilepsia sufriría Ian Curtis al ver a sus paisanos arrastrarse por el escenario y destrozar sus propios clásicos? ¿Sería Poch el presentador de un reality de Telecinco? ¿ O Jimi Hendrix tocaría el órgano en una iglesia después de perder toda su fortuna en los casinos indios? ¿No vende mucho más Michael Jackson ahora que está muerto que en sus años de ostracismo? ¿No hemos perdonado todos sus pecados?
Es por ello que fan y artista deben respetar la idea de que cuando se tiene que acabar, se tiene que acabar. Para mantener la dignidad. Aunque ya sabemos que “everybody hurts”






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